En 1955, Cyril Northcore Parkinson escribió un artículo humorístico en The Economist basado en sus vivencias como funcionario británico.
En este artículo, Parkinson propuso lo que se convirtió en su ley epónima:
«El trabajo abarca todo el tiempo disponible para terminarlo».
– Cyril Northcore Parkinson, historiador naval y teórico en gestión.
Si algo debe hacerse en un año, en un año se hará.
Si algo debe hacerse la semana que viene, la semana que viene estará hecho.
Si algo debe hacerse mañana mañana estará hecho.
Nos programamos en función del tiempo de que disponemos, y cuando se acerca la fecha límite, empezamos a hacer elecciones y concesiones para cumplir lo que hay que hacer si queremos terminar la tarea antes de esa fecha límite.
No hay que considerar la ley de Parkinson una carta blanca con la que marcarnos fechas imposibles.
Todos los proyectos llevan su tiempo: no se puede levantar un rascacielos en un día ni construir una fábrica en una semana.
Cuanto más complejo sea un proyecto, más tiempo lleva realizarlo…, hasta cierto punto.
La ley de Parkinson se utiliza como una pregunta de simulación contrafactual.
¿Qué pasaría si terminas el proyecto en un plazo de tiempo descabellado?
Si tuvieras que levantar un rascacielos en un día, ¿qué tendrías que hacer para conseguirlo?
Responde a la pregunta cómo si respondieras a una simulación contrafactual y descubrirás técnicas o enfoques que te servirán para acabar tu trabajo con mayor rapidez.
Ingvar Kamprad, el fundador de IKEA, dijo en una ocasión:
«si se divide el día en espacio de diez minutos y, en la medida de lo posible, uno intenta no desperdiciarlos, resulta asombroso lo que puede llegar a abarcar».
En las tareas de poca importancia, aplica la regla de Ingvar.
Imagina que cada tarea no te va a ocupar más de 10 minutos y ponte manos a la obra. Incluidas las reuniones y las llamadas telefónicas; es curioso, pero, por defecto, las reuniones se propagan para que duren una hora, tanto si es necesario como si no.
Y los resultados suelen ser los mismos o incluso mejoran, cuando uno se plantea que el tiempo básico para una reunión es de 10 minutos.
La regla de Ingvar es un contrafactual:
¿qué harías si sólo tuviera diez minutos para resolver un asunto?
Hacktua en consecuencia.


